Luisa Fernanda Agudelo B
Luz Adriana Bedoya A
Mildred Paola Cardona
T
Aura Cristina Escobar G
¿QUÉ SON LOS DERECHOS HUMANOS?
Los
derechos humanos son derechos inherentes a todos los seres humanos, sin
distinción alguna de nacionalidad, lugar de residencia, sexo, origen
nacional o étnico, color, religión, lengua, o cualquier otra condición.
Todos tenemos los mismos derechos humanos, sin discriminación alguna.
Estos derechos son interrelacionados, interdependientes e indivisibles.
Los
derechos humanos universales están a menudo contemplados en la ley y
garantizados por ella, a través de los tratados, el derecho
internacional consuetudinario, los principios generales y otras fuentes
del derecho internacional. El derecho internacional de los derechos
humanos establece las obligaciones que tienen los gobiernos de tomar
medidas en determinadas situaciones, o de abstenerse de actuar de
determinada forma en otras, a fin de promover y proteger los derechos
humanos y las libertades fundamentales de los individuos o grupos.
VIOLACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS EN AMÉRICA LATINA
La violación de los derechos humanos no es un fenómeno reciente en América Latina, pero los niveles alcanzados a partir de la década de los setenta, de mano de las dictaduras militares, no tienen equivalentes en su historia, si se exceptúa el proceso de conquista y colonización, durante los siglos XV y XVI.
Si bien la pobreza, el desempleo, el analfabetismo, la desnutrición, los bajos niveles de salud, la mortalidad infantil y el hambre, han estado presentes durante todo el siglo XX; estos problemas sociales alcanzaron niveles sin procedentes bajo los gobiernos dictatoriales de las últimas décadas.
Las dictaduras militares y los grupos de poder económico que las impulsaron y las sostuvieron llevaron adelante la transformación de las economías latinoamericanas apelando a la represión y a la violencia sobre la población. Esta represión consistió, fundamentalmente, en la detención, la desaparición y el asesinato de los opositores al gobierno, incluso de muchos que no lo eran. Por otra parte, se eliminó todo derecho a la defensa en juicio y la tortura se transformó en el método corriente para la obtención de información sobre la actividad de los opositores.
Por medio del terrorismo estatal se buscó generalizar el miedo entre la población. La amenaza y el y el uso permanente de la fuerza amenazó a toda la sociedad: obreros, estudiantes, empresarios jóvenes, adolescentes, ancianos, bebés y niños; deportistas, intelectuales y discapacitados. Todos se transformaron en posibles víctimas.
http://www.taringa.net/posts/apuntes-y-monografias/6562552/Violaciones-de-los-derechos-humanos-en-America.html
Si bien la pobreza, el desempleo, el analfabetismo, la desnutrición, los bajos niveles de salud, la mortalidad infantil y el hambre, han estado presentes durante todo el siglo XX; estos problemas sociales alcanzaron niveles sin procedentes bajo los gobiernos dictatoriales de las últimas décadas.
Las dictaduras militares y los grupos de poder económico que las impulsaron y las sostuvieron llevaron adelante la transformación de las economías latinoamericanas apelando a la represión y a la violencia sobre la población. Esta represión consistió, fundamentalmente, en la detención, la desaparición y el asesinato de los opositores al gobierno, incluso de muchos que no lo eran. Por otra parte, se eliminó todo derecho a la defensa en juicio y la tortura se transformó en el método corriente para la obtención de información sobre la actividad de los opositores.
Por medio del terrorismo estatal se buscó generalizar el miedo entre la población. La amenaza y el y el uso permanente de la fuerza amenazó a toda la sociedad: obreros, estudiantes, empresarios jóvenes, adolescentes, ancianos, bebés y niños; deportistas, intelectuales y discapacitados. Todos se transformaron en posibles víctimas.
http://www.taringa.net/posts/apuntes-y-monografias/6562552/Violaciones-de-los-derechos-humanos-en-America.html
Proceso de Reorganización Nacional es el nombre con el que se autodenominó la dictadura cívico-militar que gobernó la Argentina entre 1976 y 1983 a partir de un golpe de estado que derrocó al gobierno constitucional de la presidente María Estela Martínez de Perón, e instaló en su lugar una junta militar encabezada por los comandantes de las tres Fuerzas Armadas (integrada por el Teniente Gral. Jorge Rafael Videla, el Almirante Eduardo Emilio Massera y el Brigadier Gral. Orlando R. Agosti). Designó como presidente de facto a Jorge Rafael Videla. Esta etapa, a la que suele referirse simplemente como “el Proceso”, es considerada “la dictadura más sangrienta de la historia argentina”. Se caracterizó por el terrorismo de estado, la constante violación de los derechos humanos, la desaparición y muerte de miles de personas, el robo sistemático de recién nacidos y otros crímenes de lesa humanidad. Un largo derrotero judicial y político ha permitido condenar a parte de los responsables en juicios que aún continúan su curso. En este marco, los derechos individuales se ven claramente afectados por la actividad estatal, que consagra durante la etapa constitucional, la impunidad para los responsables de los distintos delitos contra las personas desaparecidas durante la etapa del “terrorismo de Estado”. Esta situación, la de que aquellos que cometen violaciones a los derechos humanos no sean sometidos a la Justicia, vulnera el principio de "igualdad ante la ley" y se convierte en una lamentable afirmación: "las personas no son iguales ante la ley". La falta de una sanción genera la convicción en los cuadros represivos de que pueden hacer valer el exterminio de las personas como medio para resolver un conflicto entre el Estado y la sociedad civil o entre un civil y un agente de las Fuerzas del Estado. Durante esta dictadura, se invierten los valores que sostienen la relación Estado-sociedad civil, cuando el Estado de Derecho tiende a sancionar los delitos contra la propiedad y a amnistiar y/o indultar los delitos contra la vida. La preservación del ser humano pierde un espacio irrecuperable frente a la preservación de los bienes materiales.
Las graves violaciones de derechos humanos en México ponen de manifiesto que, hasta el momento, los compromisos asumidos por el Gobierno mexicano de aplicar los tratados y normas internacionales en este ámbito no se están cumpliendo. La impunidad por violaciones de derechos humanos sigue siendo un problema endémico y el respeto, la protección y la realización de los derechos humanos en el país continúa vetado para numerosos sectores de la población.En los últimos años ha habido varios casos de homicidios ilegítimos, torturas, violaciones y detenciones arbitrarias perpetrados por agentes de la policía municipal, estatal y federal. A pesar de la aprobación de reformas constitucionales sobre la seguridad pública y la justicia penal en el país, algunas de las cuales deberían servir para la protección de los derechos de las personas detenidas, en la práctica se siguen cometiendo violaciones de derechos humanos. Además, el número de abusos a manos de agentes de seguridad ha aumentado durante las operaciones emprendidas para combatir a las bandas criminales violentas.
Activistas políticos y sociales, periodistas y defensores y defensoras de derechos humanos son de los colectivos más afectados por la falta de acceso efectivo a la justicia, e incluso hay casos de presos de conciencia. Las comunidades indígenas o que sufren cualquier otro tipo de marginación son a menudo víctimas de acoso por oponerse a proyectos de desarrollo que afectan a sus medios de vida, mientras que los y las migrantes irregulares que atraviesan México son sometidos a malos tratos por agentes del Estado, y a violencia sexual y de otro tipo por bandas criminales.
Las desapariciones, homicidios, agresiones sexuales y otros abusos graves contra las mujeres no son debidamente prevenidos ni sancionados mediante investigaciones imparciales y efectivas, ni se da una adecuada atención a las mujeres que denuncian actos de violencia. Pese a los avances en la legislación para proteger a las mujeres frente a la violencia, su aplicación sigue siendo tenue. En el caso de la violencia familiar, las mujeres se enfrentan a numerosos obstáculos para acceder a la seguridad y la justicia, ya que las autoridades mexicanas a nivel federal, estatal y municipal no siempre reconocen que la violencia en el ámbito familiar es una violación de los derechos humanos y no sólo una cuestión privada.
VIOLACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS EN COLOMBIA
La
crisis de los derechos humanos en Colombia no ha tenido las
manifestaciones externas de las dictaduras militares que asolaron el continente
latinoamericano en las décadas pasadas; pero se ha alimentado de las mismas
prácticas en la comisión de crímenes de lesa humanidad: torturas, ejecuciones
extrajudiciales, desapariciones forzadas y genocidio.
En
Colombia en los últimos diez años se han asesinado trescientas mil personas
(alrededor de cien por día), treinta mil de las cuales por razones políticas (en
promedio diez diarias), de las cuales tres perecen en combates entre la
guerrilla y la fuerza pública, y siete en ejecuciones extrajudiciales o
masacres. Cerca de un millón de personas han sido obligadas a desplazarse de su
terruño (la mayoría viudas y niños huérfanos) dejando atrás sus ranchos quemados, sus
seres queridos asesinados y cargando con su miseria a cuestas. Dos mil
quinientas personas han sido detenidas desaparecidas, miles han sido detenidos
arbitrariamente y miles han sido torturadas. Estas cifras espantosas que
afectan los espíritus sensibles, describen el tamaño del terror y de la
impunidad que padece el pueblo de Colombia.
En
este país latinoamericano,respecto de las violaciones de los derechos humanos existe una verdadera política de impunidad que
compromete no solamente todos los órganos del Estado, sino los medios de comunicación de masas privados al servicio del capital, y por parte de las élites que controlan dicho
capital, que encubren no solamente los crímenes de lesa humanidad que el Estado comete, sino la exclusión económica, social y
política en que dichas élites mantienen a la mayoría de la población; todo ello bajo la cortina de humo de un discurso democrático.
"Cuando hay tempestades desoladoras,
vientos huracanados, uno sabe bien que en algún lugar del
cielo el sol sigue
estando presente...Colombia es un pueblo con futuro, no lo digo
yo, lo dice la gente que no da el brazo a torcer a pesar de tanta sangre
derramada"













